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Vallejo y sus heraldos negros

César Vallejo sigue siendo uno de los poetas peruanos de mayor renombre a nivel mundial. Es por ello que le dedico este post a uno de los primeros poemas que tuve que recitar durante mi paso por la escuela secundaria.

Los heraldos negros es el título de un libro de poemas escrito por el poeta peruano César Vallejo, escrito entre 1915 y 1918, y publicado por primera vez en 1919 (aunque con fecha de 1918). “Los heraldos negros” es también el título de uno de los poemas del libro.  (Fuente: Wikipedia en español)

En el verano de 1929 el señor Juan Domingo Córdoba Vargas, compañero entrañable del poeta andino y paseando por los jardines de Versalles, capturó con su cámara la más popular fotografía de un Vallejo ensimismado. Le acompañaba en la ocasión su definitiva musa Georgette.

Cesar Vallejo

Cesar Vallejo

Los Heraldos Negros

César Vallejo (16 de marzo de 1892 - París, 15 de abril de 1938)

Hay golpes en la vida ,tan fuertes… Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé.

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes … Yo no sé!

Para finalizar un video pasable de Youtube donde podemos escuchar la poesía recitada por un poeta anónimo.

El cuervo de Poe… ¡Nunca más!

El Cuervo de Edgar Allan Poe (1809-1849) fue uno de los primero poemas que leí en mi etapa de adolescente casi adulto cuando me preparaba para ingresar a la Universidad. La traducción del poema, originalmente escrito en inglés, lo encontré en uno de esos materiales prestados de cierta academia preuniversitaria y ciertamente me dejó una muy grata impresión. Tanto es así, que me motivó a colocar el poema completo en mi segundo post en este blog, además de incluir algunos videos de Youtube que opino resultan impresindibles para captar la magia de las palabras de Poe vertidas en este poema. El primer video es el que más me gusta, ya que es mudo, el poema aparece sólo como subtítulos mientras los actores interpretan la pieza que es acompañada de la memorable Sonata a la luz de la luna del famoso compositor aleman Ludwing van Beethoven.

Una vez, en una taciturna media noche,
mientras meditaba débil y fatigado,
sobre un curioso y extraño volumen
de sabiduría antigua,
mientras cabeceaba, soñoliento,
de repente algo sonó,
como el rumor de alguien llamando
suavemente a la puerta de mi habitación.
>> Es alguien que viene a visitarme - murmuré
y  llama a la puerta de mi habitación
Sólo eso, nada más. <<

Ah, recuerdo claramente
que era  en el negro Diciembre.
Y que cada chispazo de los truenos hacía
danzar en el suelo su espectro.
Ardientemente deseaba la aurora;
vagamente me proponía extraer
de mis libros una distracción para mi tristeza,
para mi tristeza para mi Leonor perdida,
la rara y radiante joven
a quien los ángeles llamaban Leonor,
para quien, aquí, nunca más habrá nombre.

Y el incierto y triste crujir de la seda
de cada cortinaje de púrpura
me estremecía, me llenaba
de fantásticos temores nunca sentidos,
por lo que, a fin de calmar los latidos
de mi corazón, me embelesaba repitiendo:
>> Será un visitante que quiere entrar
y  llama a la puerta de mi habitación.
Algún visitante retrasado que quiere entrar
y  llama a la puerta de mi habitación.
Eso debe ser, y nada más <<.
De repente, mi alma, se revistió de fuerza;
y  sin dudar más
dije:
>> Señor, o señora,
les pido en verdad perdón;
pero lo cierto es que me adormecí y
habéis llamado tan suavemente
y  tan débilmente habéis llamado
a la puerta de mi habitación
que no estaba seguro de haberos oído <<.
Abrí la puerta.
Oscuridad y nada más.

Mirando a través de la sombra,
estuve mucho rato maravillado,
extrañado dudando, soñando más sueños que
ningún mortal se habría atrevido a soñar,
pero el silencio se rompió
y la quietud no hizo ninguna señal,
y  la única palabra allí hablada fue
la palabra dicha en un susurro >>¡Leonor!<<.
Esto dije susurrando, y el eco respondió
en un murmullo la palabra >>¡Leonor!<<.
Simplemente esto y nada más.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=OCzazwsCUnY[/youtube]

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